Apenas Paula llegó, Daniel se abalanzó sobre ella para comentarle que se había comprometido.
¡Quiero escuchar esto!- se dijo Laura a sí misma en un tono perverso con jajaja maligno incluido. Saboreaba en su mente de forma anticipada el "ah" resignado de esa tarada que se reía como jabalí con hipo.Pero la reacción fue bastante contraria al guión esbozado en su mente.
Paula dijo ¡Qué bueno! y acto seguido palmada en la nalga de Daniel ante la mirada atónita de Laura y la cortina musical de carcajas del resto de la oficina.
¿Una palmada? ¿En la nalga? ¿ Algún saludo particular de las nuevas féminas? ¿Gesto común de las personas pelotudas y desubicadas?. Estas preguntas y algunas más rondaban por la cabecita de Laura que finalmente, optó por tratar de concentrarse en las tareas pendientes que había dejado ayer por los innecesarios tiempos muertos buscando explicación, por lo visto, a una situación totalmente inexplicable.
Día tras día, las "surrealistas" escenas volvían a repetirse. Ellos , absolutamente cómplices y Laura terminando siempre con una gaseosa en la vereda.
Daniel ya ni siquiera se esforzaba en saludar a lo que no hace unos días atrás era su amiga incondicional.
Paula era la nueva.
lunes, 30 de marzo de 2009
III
Laura siempre sabía cuando su amigo estaba triste, cansado, malhumorado, aburrido o feliz. Sólo hacía falta un gesto para sacarle las fichas a Daniel, más allá de que él intentara ponerse alguna máscara a medida. Pero ese radar se desplomó el día en que su amigo anunció su compromiso con Samantha.
Esa mañana del anuncio del compromiso, apareció Paula, una nueva asistente de la consultora donde ambos trabajaban.
Paula, era una muchacha de estilo clásico, simpática y de apariencia conservadora
"Nada del otro mundo" diría Laura, Sofía, las vecinas de Sabrina y los modistas de moda . Pero sí tenía un algo para Daniel. Al verla, sus ojos brillaron tanto, que Laura, por primera vez en su vida tuvo algo parecido a lo que cualquier mujer llamaría CELOS.
Nunca Daniel la había mirado así, ni tampoco a Samantha, ni a las chicas de la esquina, ni a la tetona del lado. Esa mirada, esa mirada tan única, tan especial, tan mágica se la había dedicado a una completa desconocida.
No pasaron ni veinte minutos y Daniel, ya le había detallado algunas de sus aficciones y comentado ciertos pormenores biográficos a la nueva muchacha. ¿Por qué lo hizo? Quizás en un intento de incluirla rápidamente en su mundo, de atraparla en su red lo antes posible antes de que se le escapara. Daniel no podía dejar de mirar a Paula y Laura no podía dejar de mirar a Daniel.
Lo primero que se le ocurrió a Laura, fue encerrarse en un baño y al mejor estilo de Sherlock Holmes dilucidar que mierda había pasado en tan sólo una hora con la llegada de esa chirusa.
No era una rubia despampanante, no se había destacado en una tesis de física, no tenía ningún "nosequemisterioso". Era absurdamente normal e inferior a cualquier chica común.
¿Qué era lo que le había impactado?. Era obvio que Daniel estaba baboseando por alguien que no era su novia con la cual se iba a comprometer ¡esa misma noche!. No podía creer que alguien ,que encima tenía una voz horrorosa, pudiera llegar a cautivarlo de esa forma.
Nunca había visto a su amigo en ese estado. En un estado raro, desconocido. Porque "eso" no podía ser un flechazo a primera vista. Ella conocía muy bien los flechazos a primera vista de Daniel y eso no era un flechazo ,¿o sí?.
¿Daniel tan charleta?,¿Daniel contándole "su vida" en menos de 5 minutos a una desconocida?.
Laura no sabía si llorar, reírse, irse a tomar aire o seguir en el baño.
Para alguien tan decidido como Laura, actuar como un asno de Buridan la estaba llevando al límite. Así que evitando el destino del burro, prefirió huir a buscarse una gaseosa.
Necesitaba salir hacia algún lado a pensar mejor, a respirar, porque esta situación la había aplastado.
Se sentó en la vereda con la gaseosa y se dijo:
"- Laura, a ver, ¿cuántas veces ha coqueteado Daniel con chicas y no te afectó?Miles de chicas. Ninguna me afectó.
- ¿Por qué esta?. No sé, por eso estoy acá.
- ¿Por qué mierda estás reaccionando así?. No tengo la más mínima idea. No es más linda que yo. No parece más inteligente y con esa remera dudo que lo sea.
- ¿Estás enamorada de Daniel?. No. No es eso. Yo organicé su fiesta de compromiso.
- Bueno, Laura, sos inteligente. Volvé. "
Suspiró y volvió a su lugar de trabajo para encontrarse con otra escena "surrealista". Los dos riéndose a carcajadas tirados en el suelo por un chiste que ( hasta el día de hoy) nunca le terminaron de contar, porque cada vez que lo intentaban, volvían a reírse como dos hienas.
¿Riéndose los dos así a la hora de conocerse?.¿ Como viejos amigos ?.
Laura ya estaba subiéndose por las paredes y preguntándose si no era un brote psicótico pre-compromiso de Daniel. Esa idea interrogativa de a ratos la confortaba.
No podía entender esa extraña actitud de Daniel pero menos la incontrolable histeria que estaba teniendo ella con toda esta situación. De repente, Laura se calmó y en un intento de racionalizar los hechos, llegó a la conclusión que tal desborde emocional se originaba por la alta presión de trabajo acumulada hasta que una frase la hizo volver de sus pensamientos.
- Nunca conocí alguien así- decía Daniel a Pedro, el jefe de ambos. - Es única.
Laura quedó congelada."Única". Un día y Paula era ú-ni-ca. Menos de ocho horas y Paula, sin mérito alguno, era ¡ÚNICA!.
Evidentemente era un ataque de pánico pre-"felicesparasiempre"o al menos eso quería creer. Daniel no podía sacar esa estúpida conclusión con esa liviandad. Esa persona no podía ser el mismo Daniel que ella conocía.
Más tarde, esa noche su amigo anunciaba su compromiso con Samantha. Y sobre "eso", él no le dijo nada a Paula.
Esa mañana del anuncio del compromiso, apareció Paula, una nueva asistente de la consultora donde ambos trabajaban.
Paula, era una muchacha de estilo clásico, simpática y de apariencia conservadora
"Nada del otro mundo" diría Laura, Sofía, las vecinas de Sabrina y los modistas de moda . Pero sí tenía un algo para Daniel. Al verla, sus ojos brillaron tanto, que Laura, por primera vez en su vida tuvo algo parecido a lo que cualquier mujer llamaría CELOS.
Nunca Daniel la había mirado así, ni tampoco a Samantha, ni a las chicas de la esquina, ni a la tetona del lado. Esa mirada, esa mirada tan única, tan especial, tan mágica se la había dedicado a una completa desconocida.
No pasaron ni veinte minutos y Daniel, ya le había detallado algunas de sus aficciones y comentado ciertos pormenores biográficos a la nueva muchacha. ¿Por qué lo hizo? Quizás en un intento de incluirla rápidamente en su mundo, de atraparla en su red lo antes posible antes de que se le escapara. Daniel no podía dejar de mirar a Paula y Laura no podía dejar de mirar a Daniel.
Lo primero que se le ocurrió a Laura, fue encerrarse en un baño y al mejor estilo de Sherlock Holmes dilucidar que mierda había pasado en tan sólo una hora con la llegada de esa chirusa.
No era una rubia despampanante, no se había destacado en una tesis de física, no tenía ningún "nosequemisterioso". Era absurdamente normal e inferior a cualquier chica común.
¿Qué era lo que le había impactado?. Era obvio que Daniel estaba baboseando por alguien que no era su novia con la cual se iba a comprometer ¡esa misma noche!. No podía creer que alguien ,que encima tenía una voz horrorosa, pudiera llegar a cautivarlo de esa forma.
Nunca había visto a su amigo en ese estado. En un estado raro, desconocido. Porque "eso" no podía ser un flechazo a primera vista. Ella conocía muy bien los flechazos a primera vista de Daniel y eso no era un flechazo ,¿o sí?.
¿Daniel tan charleta?,¿Daniel contándole "su vida" en menos de 5 minutos a una desconocida?.
Laura no sabía si llorar, reírse, irse a tomar aire o seguir en el baño.
Para alguien tan decidido como Laura, actuar como un asno de Buridan la estaba llevando al límite. Así que evitando el destino del burro, prefirió huir a buscarse una gaseosa.
Necesitaba salir hacia algún lado a pensar mejor, a respirar, porque esta situación la había aplastado.
Se sentó en la vereda con la gaseosa y se dijo:
"- Laura, a ver, ¿cuántas veces ha coqueteado Daniel con chicas y no te afectó?Miles de chicas. Ninguna me afectó.
- ¿Por qué esta?. No sé, por eso estoy acá.
- ¿Por qué mierda estás reaccionando así?. No tengo la más mínima idea. No es más linda que yo. No parece más inteligente y con esa remera dudo que lo sea.
- ¿Estás enamorada de Daniel?. No. No es eso. Yo organicé su fiesta de compromiso.
- Bueno, Laura, sos inteligente. Volvé. "
Suspiró y volvió a su lugar de trabajo para encontrarse con otra escena "surrealista". Los dos riéndose a carcajadas tirados en el suelo por un chiste que ( hasta el día de hoy) nunca le terminaron de contar, porque cada vez que lo intentaban, volvían a reírse como dos hienas.
¿Riéndose los dos así a la hora de conocerse?.¿ Como viejos amigos ?.
Laura ya estaba subiéndose por las paredes y preguntándose si no era un brote psicótico pre-compromiso de Daniel. Esa idea interrogativa de a ratos la confortaba.
No podía entender esa extraña actitud de Daniel pero menos la incontrolable histeria que estaba teniendo ella con toda esta situación. De repente, Laura se calmó y en un intento de racionalizar los hechos, llegó a la conclusión que tal desborde emocional se originaba por la alta presión de trabajo acumulada hasta que una frase la hizo volver de sus pensamientos.
- Nunca conocí alguien así- decía Daniel a Pedro, el jefe de ambos. - Es única.
Laura quedó congelada."Única". Un día y Paula era ú-ni-ca. Menos de ocho horas y Paula, sin mérito alguno, era ¡ÚNICA!.
Evidentemente era un ataque de pánico pre-"felicesparasiempre"o al menos eso quería creer. Daniel no podía sacar esa estúpida conclusión con esa liviandad. Esa persona no podía ser el mismo Daniel que ella conocía.
Más tarde, esa noche su amigo anunciaba su compromiso con Samantha. Y sobre "eso", él no le dijo nada a Paula.
II
Ella y Danielito, algún día se van a casar - repetía con insistencia la madre de Laura junto a la tía de Daniel cada vez que lo veían jugar juntos en las fiestas de la primaria.
Estos deberían ser pareja - susurraban en estéreo Sofía y su novio Hector cada vez que salían a comer algo con ellos.
Es que al verlos, siempre surgían dos inevitables preguntas:¿Cómo puede ser que nunca hayan sidos novios?.¿ Cómo puede ser que aún no lo sean?
Desde tercer grado, Laura y Daniel fueron inseparables. Dos almas gemelas con la misma ruta: primaria, secundaria, universidad y profesión.
La amistad nunca se desgastaba, a pesar de las rutinas, los vertiginosos cambios y las innumerables salidas que compartían juntos con amigos o con sus parejas.
Siempre hubo complicidad en lugar de coqueteo. Consejos en vez de reproches. Juegos de póker en lugar de sexo.
Amigos, familiares y compañeros no podían entender que tanta química sólo desembocara en simple amistad. Menos podían entender que ambos estuvieran de pareja con dos personas que no compartían sus gustos y que no tenían ni siquiera la mitad de química que entre ellos sí había. Incluso, alguna católica picarona llegó a comentar que el caso Daniel-Laura era una apuesta de Dios contra Freud.
- Yo no puedo creer que Daniel se vaya a casar con alguien que no sea mi hija - repetía sin cansancio la madre de Laura a la tía de Daniel, al enterarse del compromiso del "yerno deseado" con su novia Samantha ( una chica hermosa e inteligente pero demasiada charleta para un reservado habitante de las nubes de Ubeda) .
Era gracioso ver a la madre de Laura pispear para ver cual era la reacción de su hija y casi desmayarse al verla tan feliz abrazando a la novia de Daniel como si fuera una hermana.
- Yo no puedo creer que a Laura nunca le haya pasado nada pero nada por Daniel. Mirala a la tonta como se ríe. ¿No se da cuenta que lo va a perder para siempre? - exclamaba horrorizada la madre de Laura a la tía de Daniel que asentía con total resignación.
Estos deberían ser pareja - susurraban en estéreo Sofía y su novio Hector cada vez que salían a comer algo con ellos.
Es que al verlos, siempre surgían dos inevitables preguntas:¿Cómo puede ser que nunca hayan sidos novios?.¿ Cómo puede ser que aún no lo sean?
Desde tercer grado, Laura y Daniel fueron inseparables. Dos almas gemelas con la misma ruta: primaria, secundaria, universidad y profesión.
La amistad nunca se desgastaba, a pesar de las rutinas, los vertiginosos cambios y las innumerables salidas que compartían juntos con amigos o con sus parejas.
Siempre hubo complicidad en lugar de coqueteo. Consejos en vez de reproches. Juegos de póker en lugar de sexo.
Amigos, familiares y compañeros no podían entender que tanta química sólo desembocara en simple amistad. Menos podían entender que ambos estuvieran de pareja con dos personas que no compartían sus gustos y que no tenían ni siquiera la mitad de química que entre ellos sí había. Incluso, alguna católica picarona llegó a comentar que el caso Daniel-Laura era una apuesta de Dios contra Freud.
- Yo no puedo creer que Daniel se vaya a casar con alguien que no sea mi hija - repetía sin cansancio la madre de Laura a la tía de Daniel, al enterarse del compromiso del "yerno deseado" con su novia Samantha ( una chica hermosa e inteligente pero demasiada charleta para un reservado habitante de las nubes de Ubeda) .
Era gracioso ver a la madre de Laura pispear para ver cual era la reacción de su hija y casi desmayarse al verla tan feliz abrazando a la novia de Daniel como si fuera una hermana.
- Yo no puedo creer que a Laura nunca le haya pasado nada pero nada por Daniel. Mirala a la tonta como se ríe. ¿No se da cuenta que lo va a perder para siempre? - exclamaba horrorizada la madre de Laura a la tía de Daniel que asentía con total resignación.
I
Laura había decidido darse un baño al estilo japonés para desahogarse de tres meses de obsesión. Si hay algo que detestaba hacer era resignarse, pero lamentablemente debía hacerlo, porque el otro camino era seguir perdiendo tiempo en algo que ya no tenía solución. Lamentablemente y con dolor aceptó que hace tres meses ella había perdido a Daniel.
domingo, 22 de marzo de 2009
sábado, 21 de marzo de 2009
viernes, 13 de marzo de 2009
El contexto arma el texto: Sentidos sonoros de la palabra hombre
Wowww,que hombre! ;)
Eso es un hombre
Ese es mi hombre
¿Eso es ser hombre?
¡Tenía que ser hombre!
Hombres....pufff u_u
Eso es un hombre
Ese es mi hombre
¿Eso es ser hombre?
¡Tenía que ser hombre!
Hombres....pufff u_u
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

