Apenas Paula llegó, Daniel se abalanzó sobre ella para comentarle que se había comprometido.
¡Quiero escuchar esto!- se dijo Laura a sí misma en un tono perverso con jajaja maligno incluido. Saboreaba en su mente de forma anticipada el "ah" resignado de esa tarada que se reía como jabalí con hipo.Pero la reacción fue bastante contraria al guión esbozado en su mente.
Paula dijo ¡Qué bueno! y acto seguido palmada en la nalga de Daniel ante la mirada atónita de Laura y la cortina musical de carcajas del resto de la oficina.
¿Una palmada? ¿En la nalga? ¿ Algún saludo particular de las nuevas féminas? ¿Gesto común de las personas pelotudas y desubicadas?. Estas preguntas y algunas más rondaban por la cabecita de Laura que finalmente, optó por tratar de concentrarse en las tareas pendientes que había dejado ayer por los innecesarios tiempos muertos buscando explicación, por lo visto, a una situación totalmente inexplicable.
Día tras día, las "surrealistas" escenas volvían a repetirse. Ellos , absolutamente cómplices y Laura terminando siempre con una gaseosa en la vereda.
Daniel ya ni siquiera se esforzaba en saludar a lo que no hace unos días atrás era su amiga incondicional.
Paula era la nueva.
1 comentario:
Y??????
Que maaas????
Conta, conta!!!
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