Laura siempre sabía cuando su amigo estaba triste, cansado, malhumorado, aburrido o feliz. Sólo hacía falta un gesto para sacarle las fichas a Daniel, más allá de que él intentara ponerse alguna máscara a medida. Pero ese radar se desplomó el día en que su amigo anunció su compromiso con Samantha.
Esa mañana del anuncio del compromiso, apareció Paula, una nueva asistente de la consultora donde ambos trabajaban.
Paula, era una muchacha de estilo clásico, simpática y de apariencia conservadora
"Nada del otro mundo" diría Laura, Sofía, las vecinas de Sabrina y los modistas de moda . Pero sí tenía un algo para Daniel. Al verla, sus ojos brillaron tanto, que Laura, por primera vez en su vida tuvo algo parecido a lo que cualquier mujer llamaría CELOS.
Nunca Daniel la había mirado así, ni tampoco a Samantha, ni a las chicas de la esquina, ni a la tetona del lado. Esa mirada, esa mirada tan única, tan especial, tan mágica se la había dedicado a una completa desconocida.
No pasaron ni veinte minutos y Daniel, ya le había detallado algunas de sus aficciones y comentado ciertos pormenores biográficos a la nueva muchacha. ¿Por qué lo hizo? Quizás en un intento de incluirla rápidamente en su mundo, de atraparla en su red lo antes posible antes de que se le escapara. Daniel no podía dejar de mirar a Paula y Laura no podía dejar de mirar a Daniel.
Lo primero que se le ocurrió a Laura, fue encerrarse en un baño y al mejor estilo de Sherlock Holmes dilucidar que mierda había pasado en tan sólo una hora con la llegada de esa chirusa.
No era una rubia despampanante, no se había destacado en una tesis de física, no tenía ningún "nosequemisterioso". Era absurdamente normal e inferior a cualquier chica común.
¿Qué era lo que le había impactado?. Era obvio que Daniel estaba baboseando por alguien que no era su novia con la cual se iba a comprometer ¡esa misma noche!. No podía creer que alguien ,que encima tenía una voz horrorosa, pudiera llegar a cautivarlo de esa forma.
Nunca había visto a su amigo en ese estado. En un estado raro, desconocido. Porque "eso" no podía ser un flechazo a primera vista. Ella conocía muy bien los flechazos a primera vista de Daniel y eso no era un flechazo ,¿o sí?.
¿Daniel tan charleta?,¿Daniel contándole "su vida" en menos de 5 minutos a una desconocida?.
Laura no sabía si llorar, reírse, irse a tomar aire o seguir en el baño.
Para alguien tan decidido como Laura, actuar como un asno de Buridan la estaba llevando al límite. Así que evitando el destino del burro, prefirió huir a buscarse una gaseosa.
Necesitaba salir hacia algún lado a pensar mejor, a respirar, porque esta situación la había aplastado.
Se sentó en la vereda con la gaseosa y se dijo:
"- Laura, a ver, ¿cuántas veces ha coqueteado Daniel con chicas y no te afectó?Miles de chicas. Ninguna me afectó.
- ¿Por qué esta?. No sé, por eso estoy acá.
- ¿Por qué mierda estás reaccionando así?. No tengo la más mínima idea. No es más linda que yo. No parece más inteligente y con esa remera dudo que lo sea.
- ¿Estás enamorada de Daniel?. No. No es eso. Yo organicé su fiesta de compromiso.
- Bueno, Laura, sos inteligente. Volvé. "
Suspiró y volvió a su lugar de trabajo para encontrarse con otra escena "surrealista". Los dos riéndose a carcajadas tirados en el suelo por un chiste que ( hasta el día de hoy) nunca le terminaron de contar, porque cada vez que lo intentaban, volvían a reírse como dos hienas.
¿Riéndose los dos así a la hora de conocerse?.¿ Como viejos amigos ?.
Laura ya estaba subiéndose por las paredes y preguntándose si no era un brote psicótico pre-compromiso de Daniel. Esa idea interrogativa de a ratos la confortaba.
No podía entender esa extraña actitud de Daniel pero menos la incontrolable histeria que estaba teniendo ella con toda esta situación. De repente, Laura se calmó y en un intento de racionalizar los hechos, llegó a la conclusión que tal desborde emocional se originaba por la alta presión de trabajo acumulada hasta que una frase la hizo volver de sus pensamientos.
- Nunca conocí alguien así- decía Daniel a Pedro, el jefe de ambos. - Es única.
Laura quedó congelada."Única". Un día y Paula era ú-ni-ca. Menos de ocho horas y Paula, sin mérito alguno, era ¡ÚNICA!.
Evidentemente era un ataque de pánico pre-"felicesparasiempre"o al menos eso quería creer. Daniel no podía sacar esa estúpida conclusión con esa liviandad. Esa persona no podía ser el mismo Daniel que ella conocía.
Más tarde, esa noche su amigo anunciaba su compromiso con Samantha. Y sobre "eso", él no le dijo nada a Paula.
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